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Wednesday, September 13, 2006

Duda metódika

Una de las innumerables pruebas por las que deben pasar las desafiantes relaciones afectivas, es la que impone la desconfianza. La convivencia se torna difícil y la tolerancia se reduce paulatinamente en el termómetro del respeto. La ausencia de diálogo impide por tanto compartir con la pareja todos los cuestionamiento que por una razón justificada o abyecta, impiden conciliar el sueño fácilmente en las noches, sobre todo en esas en las cuales el reloj anuncia la madrugada y hay un lado de la cama vacío mientras una lámpara de luz tenue brinda más dramatismo al rostro del cónyuge que llevado por la sugestión y por un despliegue de imaginación exacerbado por los celos, agoniza en una celada de la cual espera lo peor, un detalle comprometedor o como dice Soda Estéreo: un corazón delator.

Todas las personas tienen en su hoja de vida una muestra –para unos más amplia que para otros- de la diversidad existente en el exótico mercado de “la pareja ideal”, algunos cuentan dentro de su repertorio con un espécimen –masculino o femenino- de carácter intenso que niega incluso la rotunda pérdida –por el matrimonio o nueva relación de su ex-, insiste con llamadas acosadoras e intimidatorias, el otro puede ser un acérrimo seguidor del machismo antiguo agresivo y ofensivo, o un empedernido admirador y consumidor de la belleza, embaucador como la mayoría de los de esta clase, conocido en franca lid, como promiscuo entre otros. Otros serán normales, de la clase con la que se mantiene una relación improvisada, sea esta un encuentro casual en un semáforo, o en un supermercado o de pronto, es de esos que llaman para el cumpleaños, también están los chéveres con los que se mantiene un contacto amistoso pero distante.

En algunas relaciones parece negarse ese pasado y los celos cual senadores romanos, con su intriga descomponen ese imperio en construcción que aspiraba erigirse como toda una institución: una perfecta familia nuclear, sin la arpía desdentada de la infidelidad, o el demonio de la avaricia que encarna el divorcio; donde cada uno desea despellejarse vivo y despojar al otro además de su dinero, de su dignidad, merodeando sus hogares que a pesar de estar “en vías de desarrollo” resultan acogedores en el período de enajenación de la luna de miel. En ese lapsus de ceguera semi voluntaria no existen fallas, ni discusiones de importancia, ni defectos físicos o problemas económicos, pues aunque pululen realmente por cualquier rincón de la casa aún existe una frágil vocecilla melosa que promete bajar todas las estrellitas del cielo, esa misma voz se transformará en una súplica al mismo cielo por que en vez de estrellas lance meteoros de considerable magnitud que acaben con la existencia insoportable del otro. Es ahí, donde inicia la guerra de los roces. Y ¿dónde quedó el amor? ¿Será acaso lo que la duda se llevó?

El cansancio, la necesidad de tener una certeza que facilite un divorcio sin mayores pérdidas, el masoquismo y otros factores de denso contenido afectivo hacen surgir personajes novelescos, representados en sus inicios serios por gabardina, sombrero, pipa y un bagaje semiótico tan impresionante como el del detective de ficción Sherlock Holmes (creado por Sir Arthur Conan Doyle, S.XIX) y deteriorados por el entretenimiento en personajes como Dick Tracy. Los detectives privados son presentados a menudo como personajes solitarios, excéntricos y con evidentes muestras de megalomanía que dedican su tiempo a investigar casos, en su mayoría de índole privado o clandestino cuyo fin inmediato es buscar el lado oscuro de una situación para ponerla a favor del contratante.

En Bogotá existen oficialemente registradas 36 agencias de detectives privados que ofrecen la mayor reserva del mercado y los mejores precios. Ahora bien, ¿qué precio tienen los estragos que causa la información que compilan en sus estereotipadas libretitas argolladas?

1 Comments:

  • At 16/9/06 10:21 PM, Anonymous Anonymous said…

    DEFINITIVAMENTE LA INFIDELIDAD ES LO PEOR, UNO NO PUEDE DORMIR BIEN Y LO PEOR ES LA BENDITA DUDA RONDÁNDOLE A UNO LA CABEZA, YO TUVE QUE RECURRIR A UN DETECTIVE PRIVADO PARA PODER LLEAVR A CABO MI DIVORCIO RÁPIDAMENTE Y QUEDAR CON LA CUSTODIA DE MIS HIJOS, SIN EMABRGO EL DOLOR DE LA TRAICIÓN NO SE AMINORÓ AL DESCUBRIR LA VERDAD, AHORA ME PREGUNTO SE HUBIESE SIDO PREFERIBLE APELAR AL DICHO: OJOS QUE NO VEN, CORAZÓN QUE NO SIENTE...TAL VEZ, ASI HABRIA PODIDO CONTINUAR.

     

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